lunes, 18 de mayo de 2009

Mi Aventura y Confrontación con la Docencia 2

La enseñanza es una profesión[AVH1] ambivalente. En ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada clase con una profunda ansiedad; pero también puedes estar a gusto, rozar cada día el cielo con las manos, y vivir con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen tus alumnos.
Como casi todo el mundo, yo me inicié en la enseñanza con altas dosis de ansiedad; quizás porque, como he escrito en otra parte, nadie nos enseña a ser profesores y tenemos que aprenderlo nosotros mismos por ensayo y error. Aún me acuerdo de mi primer día de clase: toda mi seguridad superficial se fue abajo al oír [AVH2] una voz femenina a mi espalda: “¡Qué cara de crío. A éste nos lo comemos!”. Aún me acuerdo de mi miedo a que se me acabara la materia que había preparado para cada clase, a que un alumno me hiciera preguntas comprometidas, a perder un folio de mis apuntes y no poder seguir la clase... Aún me acuerdo de la tensión diaria para aparentar un serio academicismo, para aparentar que todo estaba bajo control, para aparentar una sabiduría que estaba lejos de poseer...
Luego, con el paso del tiempo, corrigiendo errores y apuntalando lo positivo, pude abandonar las apariencias y me gané la libertad de ser profesor: la libertad de estar en clase con seguridad en mí mismo, con un buen conocimiento de lo que se puede y lo que no se puede hacer en una clase; la libertad de decir lo que pienso, de ensayar nuevas técnicas para explicar un tema, de cambiar formas y modificar contenidos. Y con la libertad llegó la alegría: la alegría de sentirme útil a los demás, la alegría de una alta valoración de mi trabajo, la alegría por haber escapado a la rutina convirtiendo cada clase en una aventura y en un reto intelectual.

[AVH1]Muchos profesionistas entran a dar clase pensando que es una actividad fácil, sin embargo, al descubrir que no lo es comienzan a desesperarse, algunos claudican y otros son más perseverantes y se preparan para cubrir ese vacío, dándose cuenta que en cada clase los Maestros aprendemos mas de los alumnos que los alumnos de nosotros.

[AVH2]Muchas veces, sobre todo cuando somos nuevos en la docencia, los alumnos tratan de “probarnos” a ver si “el profesor sabe”, pero siempre lo he dicho el alumno no puede mas que el maestro y se lo debemos demostrar sabiendo y ellos lo entenderán después de unos dos semestres.

Cada día, antes de explicar un tema, necesito preguntarme qué sentido tiene el que yo me ponga ante un grupo de alumnos para hablar de esos contenidos, qué les voy a aportar, qué espero conseguir. Y luego, cómo enganchar lo que ellos saben, lo que han vivido, lo que les puede preocupar, con los nuevos contenidos que voy a introducir. Por último me lanzo un reto: me tengo que divertir explicándolo, y esto es imposible si cada año repito la explicación del tema como una salmodia, con la misma gracia en el mismo sitio y los mismos ejemplos; llevo treinta años oyéndome explicar los temas, en algunas ocasiones, repitiéndolos dos o tres veces en distintos grupos; he calculado que me jubilo el año 2.021 y estoy seguro de que moriré de aburrimiento si me oigo año tras año repitiendo lo mismo, con mis papeles cada vez más amarillos y los rebordes carcomidos. La renovación pedagógica, para mí, es una forma de egoísmo: con independencia del deseo de mejorar el aprendizaje de mis alumnos, la necesito como una forma de encontrarme vivo en la enseñanza, como un desafío personal para investigar nuevas formas de comunicación, nuevos caminos para hacer pensar a mis alumnos... “pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir...” Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido. Inmediatamente recibes la respuesta: cien alumnos pican el anzuelo de tu palabra y ya puedes dejar correr el sedal, modulas el ritmo de tu explicación a la frecuencia que ellos emiten con sus gestos y sus preguntas, y la hora se pasa en un suspiro -también para ellos-. Y entonces descubres la alegría: ese momento de magia te recompensa las horas de estudio y te hace sentirte útil en la enseñanza.

En este aprendizaje por ensayo y error, uno de los peores caminos es el de querer responder al retrato robot del “profesor ideal”; quienes lo intentan descubren la ansiedad de comparar, cada día, las limitaciones de una persona de carne y hueso con el fantasma etéreo de un estereotipo ideal[AVH1] . Desde esta perspectiva, si las cosas salen mal es por que yo no valgo, por que yo no soy capaz de dominar la clase; y, de esta forma, los profesores novatos se ponen a sí mismos en cuestión, y, a veces, cortan los canales de comunicación con los compañeros que podrían ayudarles: ¿cómo reconocer ante otros que yo tengo problemas en la enseñanza, si el “buen profesor” no “debe” tener problemas en clase? Como señala el artículo de Fernández Cruz, la identidad profesional se alcanza tras consolidar un repertorio pedagógico y tras un periodo de especialización, en el que el profesor novato tiene que volver a estudiar temas y estrategias de clase, ahora desde el punto de vista del profesor práctico y no del estudiante de magisterio.
Entre los profesores de secundaria, el problema de la identidad profesional es mucho más grave. Como señala Fernando Corbalán: “la inmensa mayoría de los profesores de secundaria nunca tuvimos una vocación clara de enseñantes... Estudiamos una carrera para otra cosa (matemático profesional, químico, físico,...)”. En efecto, nuestros profesores de secundaria se forman en unas Facultades universitarias de Ciencias y Letras que, ni por asomo, pretenden formar profesores. En ellas predomina el modelo del investigador especialista. Como resultado de este modelo, el profesor que llega al Instituto para explicar Geografía e Historia, y, con un poco de mala suerte un curso suelto de Ética, se identifica a sí mismo como “medievalista”, ya que, durante los últimos cinco años de su vida, la Universidad le ha insistido en la necesidad de estudiar Paleografía, Epigrafía y Numismática, Latín y Árabe para acceder a los documentos medievales, y se le ha iniciado en el trabajo de Archivo, centrándole en una época histórica muy determinada y permitiéndole olvidar el resto de la historia. Al parecer, nadie se ha puesto a pensar en el problema de identidad que sobreviene a nuestro medievalista cuando se enfrenta a una clase bulliciosa de treinta adolescentes en una zona rural o en un bario conflictivo. El sentimiento de error y de autoconmiseración se apodera de nuestro nuevo profesor. El es un investigador, un medievalista, ha pasado dos veranos en el archivo de Simancas preparando su Tesina entre documentos originales que él es capaz de descifrar... ¿por qué le obligan ahora a enseñar Historia General, que no es lo suyo, y, de paso Geografía y Ética? Y, además, descubre horrorizado que los alumnos no tienen el menor interés por la Historia, y que temas claves de su especialidad -como el apasionante tema de su tesina- se despachan con dos párrafos en el libro de texto.Para colmo, nuestro futuro profesor de secundaria se da cuenta de que no sabe cómo organizar una clase, cómo lograr un mínimo orden que permita el trabajo y cómo ganarse la atención de los alumnos.

[AVH1]Muchas veces, con el afán de dar lo mejor de uno, tratamos de imitar el desempeño de los que, a nuestro juicio, creemos fueron nuestros mejores maestros, sin considerar que nuestros alumnos son completamente diferente a lo que nosotros fuimos en cierto tiempo, nuestros alumnos en la actualidad están más despiertos en cuanto a herramientas informáticas y que cuando nosotros fuimos estudiantes no había tanta información como ahora.

¡Qué[AVH1] duro resulta comprender esto a la mayor parte de nuestros profesores de secundaria y de Universidad! Ellos son investigadores, especialistas, químicos inorgánicos o físicos nucleares, medievalistas o arqueólogos, ¿por qué van ellos a rebajar sus niveles de conocimientos a la mentalidad de treinta adolescentes bárbaros? ¡Hay que mantener el nivel! -gritan exaltados-, y ello significa, en la práctica, que dan clase para dos o tres privilegiados, mientras el resto de los alumnos van quedando descolgados. Y además, hasta el fin de sus días, vivirán la enseñanza rumiando la afrenta de que la sociedad les obligue a abandonar el Olimpo de su investigación para mantener contacto un grupo de adolescentes.
Por contra, algunos profesores consiguen estar a gusto en su trabajo, y descubren que esto pasa, necesariamente, por una actitud de servicio hacia los alumnos, por el reconocimiento de la ignorancia como el estado inicial previsible, por aceptar que la primera tarea es encender el deseo de saber, por aceptar que el trabajo consiste en reconvertir lo que sabes para hacerlo accesible a un grupo de adolescentes... Un viejo maestro me decía que, enseñar al que no sabe está catalogado, oficialmente, entre las obras de misericordia; y, en efecto, hace falta un cierto sentido de la humildad para aceptar que tu trabajo consiste en estar a su servicio, en responder a sus preguntas sin humillarlos, en esperar algunas horas en tu despacho por si alguno quiere una explicación extra, en buscar materiales que les hagan asequible lo esencial, y en recuperar lagunas de años anteriores para permitirles acceder a los nuevos conocimientos. Lo único verdaderamente importante son los alumnos... Esa enorme empresa que es la enseñanza no tiene como fin nuestro lucimiento personal, nosotros estamos allí para transmitir la ciencia y la cultura a las nuevas generaciones, para transmitir los valores y las certezas que la humanidad ha ido recopilando con el paso del tiempo, y advertir a las nuevas generaciones del alcance de nuestros grandes fracasos colectivos. Esa es la tarea con la que hemos de llegar a identificarnos.

[AVH1]Muchas veces, sobre todo cuando somos novatos, creemos que podemos cambiar la mentalidad de los adolescentes inculcándoles conocimiento de mas, sin considerar que ellos no van a dedicarse a lo que nosotros somos especialistas. Tengo la certeza que si les inyectamos a nuestros estudiantes un poco de lo que nosotros estudiamos y ese poco es significativo para ellos, entonces nuestra clase será como un virus que se extenderá en sus gustos e intereses, así tengamos 50 alumnos, ellos responderán a nuestra clase ya que verán que les es útil para su futuro.


“ASÍ ENSEÑO YO”


Para enfrentarme a la docencia es importante mencionar que en CONALEP trabajamos con un conjunto de formatos entre los que tenemos uno que se llama “Plan Sesión”. En él realizamos una planeación de los temas o sub.-temas que tenemos en los programas de estudio en relación con las horas clase que tenemos destinadas, que debemos tener 3 etapas (apertura, desarrollo y cierre de la sesión) y de acuerdo a nuestra experiencia y a nuestros contenidos temáticos determinamos cuanto tiempo estará destinado a cierto tema, practica, actividad o investigación que deberá realizar un servidor o en su defecto un alumno. Para preparar la clase o sesión nuestro sistema pide que por lo menos se cumplan los siguientes puntos:

1.- Propósito de la sesión: se determina claramente el objetivo de la sesión que se va a llevar a cabo utilizando verbos en infinitivo: Identificará, Determinará, Explicará, etc.
2.- Contenidos: delimita el tema o subtema a abordar. De está manera el docente llega al grupo con su tema perfectamente delimitado respetando el programa de estudios y el orden de los mismos.
3.- Estrategias de Enseñanza Aprendizaje: Aquí tengo que especificar las estrategias que de acuerdo a mi experiencia docente, utilizaré para que el tema sea asimilado por el alumno; puede ser expondrá, explicará, demostrará, organizará, guiará etc.
4.- Estrategias de Evaluación: Se define los parámetros y criterios que se van a utilizar para evaluar los contenidos, es decir que cada sesión termina con una evaluación que a lo largo del parcial nos informa sobre la situación de cada alumno, si está siendo apto o no apto y así poder replantear nuestro trabajo sobre todo el grupo o solo sobre los alumnos que no son aptos. Utilizamos como herramientas principales: Listas de cotejo, Exámenes de conocimientos adquiridos (al final de cada sesión), Elaboración de Evidencias (que pueden ser de Producto, de conocimiento, de desempeño y de actitud), Dinámicas de grupo (socio-dramatización, retro-alimentación) y elaboración de algunos apuntes en especifico; cuadros de resumen, cuadros sinópticos, mapas mentales etc.
5.-Recursos y Materiales Didácticos: Como es parte de una planeación aquí establezco que material didáctico será el ideal para llevar la información a los alumnos, para llamar su atención, para que tomen su apunte o realicen una actividad en especifico. Generalmente en recursos establecemos desde lo que es un pizarrón, rota folio, grabadoras, reproductores de DVD, marcadores etc. Esto nos permite solicitar el recurso con anticipación de tal forma que este disponible cuando lo ocupemos nosotros u otro compañero. El material didáctico es lo que nosotros elaboramos para apoyar nuestra exposición como son: Acetatos, Diapositivas, Rota folios, Videos, Grabaciones, Prácticas etc.
6.- Espacios Educativos: Aparentemente aquí pondría como espacio educativo el salón de clases, pero en ocasiones utilizamos talleres o laboratorios, audiovisual, sala de Internet, bar, o hasta las canchas deportivas. Por lo que este punto es importante debido a que con la correcta planeación no corremos el riesgo de que otro compañero utilice el espacio antes mencionado y esto eche a perder todo nuestro trabajo previo, garantizando el espacio adecuado para nuestra presentación y así sacar al alumno del aula donde siempre está trabajando. Estos son en forma resumida los principales criterios que debo vigilar para dar mi clase y poder establecer el proceso de enseñanza- aprendizaje.

4 comentarios:

  1. Me parece muy interesante el contenido de tu blog me hizo reflexionar mucho sobre la funcion docente;ya que es comun adjudicar el apelativo maestro a un hombre eminente en cualquier faceta de la cultura. No obstante como tu lo mencionas no podemos ser retrato de robot " el profesor ideal",por otra parte a pesar de nuestras debilidades si tenemos el deber y la responsabilidad de ser mejor cada dìa e infliur positivamente en la vida de nuestros alumnos y nuestro entorno.

    Atentamente
    Profesora Edith Gabriela Martìnez Moreno.

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  2. Que tal Toño:

    Me parece interesante el uso del internet como herramiente para la enseñanza del idioma ingles, ya que los chicos siempre estan a la vanguardia de la tecnologia, ademas de que les llama mas la atencion este tipo de dinamicas porque de cierta manera, se les hace mas divertido o atractivo.

    Felicidades por este proyecto.

    Atte: Prof. Gabriel Israel Arcos Torres

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  3. Que tal Antonio:

    Te felicito por tu blog, me parece excelente, he visitado cerca de 10 blogs del diplomado, y por mucho este es el mejor, la idea del video para apoyar tu clase es grandiosa, como tu dices seriá extraordinario que nos pusierán una computadora por alumno, pero sabemos que eso solo es un sueño, si en realidad no tenemos pintarrones en buen estado o marcadores suficientes para hacer nuestro un trabajo más decente, pero bueno esa es nuestra realidad, y con trabajos como el tuyo podremos solventar todas las deficiencias que tenemos en nuestros planteles.

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  4. Hola Antonio
    Una labor muy interesante la que realizas con tus alumnos, pienso que ya no nos va a tocar eso a lo que haces mención, imagínate una computadora por alumno maravilloso como lo hacen las grandes potencias en economía.
    Sabemos que para allá apunta el futuro de la educación, hablando en términos generales.
    Saludos
    Lalo Escontrías

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